Cuando queríamos ser princesas…

Y fueron felices y comieron…. ¡UNA MIERDA!

Hace ya años una amiga, Marta, me dijo muy segura de sus palabras algo como “Tía (si, soy tía para Marta, pero no en plan pija osea… ella no es así y yo tampoco) la culpa de todo la tiene Disney“. Esas historias de amor de príncipes y princesas, donde todo es fantástico y maravilloso, en las que ella encuentra a su caballero soñado que la colma de dicha y alegría, que la lleva entre algodones y la hace amar la vida locamente. Esas historias hacen que una sueñe…. con su príncipe azul, su vida en palacio y su familia de anuncio de detergente. Y todas acaban como empezaba yo esta entrada: Fueron felices y comieron perdices. 

Pero las pelis de Disney deberían tener una segunda parte, después de las perdices, cuando la Bella Durmiente no puede más con su alma y se cansa de cantarle a los pájaros porque ha tenido un día (de mierda) duro de trabajo o cuando el príncipe no ha ido a hacer la compra y, arde Troya en casa.dt.common.streams.StreamServer

A veces, ponemos demasiadas expectativas en las cosas: el amor, el trabajo, la amistad e incluso en la maternidad. Buscamos sentirnos felices y pletóricas constantemente pero la realidad nos abofetea una y otra vez hasta que perdemos el conocimiento y a veces, el norte. A veces es el estrés, otras veces un obstáculo que debemos superar, el tema es que la vida no es siempre color de rosa.

Con la maternidad ha pasado algo similar.

Nos llenan la cabeza de historias de amor a primera vista entre madre e hijos, de bebés en calma o durmiendo plácidamente, de madres hipermega felices y sonrientes a todas horas. Ahí viene la mitificación de la maternidad.

Que no digo yo que no hayan madres que lo vivan así…. ¡por supuesto que las habrá! Yo solo digo, que como con el amor romántico, ponemos demasiado énfasis en tener que sentirnos de una forma en concreto y luego, luego llega la culpa.

¿Que a los hijos se les quiere MAS QUE A NADA? Por supuesto. ¿Que se les quiere todo el día, cada instante? Mentira.

El estereotipo de mujer tradicional apenas existe, entonces, ¿por que seguimos erre que erre con el de madre? Las madres somos mujeres. Somos profesionales, somos amigas, somos runners, aficionadas al rock, amantes, yoguis… Entonces… ¿tenemos que renunciar a todo los que nos hace ser únicas por traer al mundo un hijo? ¿Por que nos sentimos culpables por querer pasar un fin de semana solas o en pareja?

children forsaleSer madre es duro y gratificante a la vez. Que yo creo que después de un año sin dormir 3 horas seguidas, sin un baño de más de 10 minutos, sin haber pisado un cine, sin una tarde libre de lloros y pataletas… a mas de una le dan ganas de plantar un cartelito en el jardín “SE VENDE NIÑO”, y ahora decidme que no… jajajajajaja

Toda esta verborrea viene por lo siguiente, ayer, paseando nos encontramos con unos conocidos del cole que tienen un bebé de 5 meses y medio. Cuando le pregunté a la chica, que tal lo llevaba me contestó con un…. “Ahora mejor pero los primeros 4 meses estaba AMARGADA. Me preguntaba… ¿Esto es la maternidad? Pues vaya mierda” y pensé pá mis adentros: ¡OLE TÚ BONITA! Que no me lo has adornado con el típico “pero compensa”. 

Un OLE por todas esas mujeres que dicen lo que piensan 😀

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10 comentarios en “Cuando queríamos ser princesas…

  1. Ser mamá compensa, eso no lo puede negar nadie, porque aunque acabas hasta el moño de no dormir, etc… no hay nada más bonito que tener un hijo. Yo aún no lo se, pero he visto a mis cuñadas y amigas.
    Eso si, las que van divinas y dicen que todo es el mundo de las mil maravillas, esas mienten, pero claramente, porque por muy bien que se porte tu hij@, siempre te da la lata por otro lado, no puedes hacer la misma vida de antes…
    Así que bueno, unas cosas compensan las otras, hay que mirarle el lado positivo a todo.

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    • ¡Claro que compensa! Yo quiero tener otro bebé aun y con Marc habiéndome puesto la vida patas arriba. Lo bueno del ser humano, es esa capacidad para olvidar lo malo y recordar solo las cosas bonitas. Uno debe elegir bien sus recuerdos. Hay veces que, repasando mis propias entradas, leo cosas que ya no recuerdo tan tremendas. Ya verás que pedazo de experiencia!

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  2. Jajaja. Sip. Así son las cosas: una mierda pinchá en un palo. Y hay que tener mucho sentido del humor y bastante paciencia para sobrevivir al día a día e intentar verlo todo en perspectiva… aunque cuando te has tirado, como yo, año y medio sin pegar ojo, a veces cuesta un huevo de pato! Me apunto a lo de la venganza en la adolescencia de los churumbeles. El primer día que llegue a casa tras salir de marcha pienso pasar la aspiradora, poner la lavadora y ver las noticias todo a la vez ¡y a las ocho de la mañana!
    Por cierto, te he nominado para el Liebster Award, me encanta tu blog!.
    https://mamaenelsigloxxi.wordpress.com/

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    • Muchísimas gracias Norgwinid! Ciertamente la realidad es un bofetón “bien dao” cuando te inicias es esto de la maternidad. Yo volvería a tener a Marc 100 veces, pues todas las noches en vela quedan compensadas cuando me mira y me sonríe. Haremos una comunidad de madres HDP dentro de 15 años, ya verás….

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  3. Bienvenida a la realidad! jaja. Los cuentos cuentos son…Son para eso, para soñar. Porque el día a día es otra cosa muy distinta! Con el tema hijos, yo recuerdo muy bien aquellas imágenes idílicas de la lactancia. Con una mamá rubia vestida de blanco dando de mamar a su hijo en paz y armonía y cuando me tocó a mí… de idílico tenía poco… Desde entonces he bajado mi nivel de expectativas, y así de vez en cuando me llevo una alegría.
    Con lo de la compra y el marido, ahí directamente he tirado el listón al suelo, así cualquier cosa que haga me parece maravillosa!

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  4. Jajajaja tienes mucha razón, ves los anuncios de bebés y parece que todo tenga que ser calma y felicidad, también es cierto que no nos planteamos cómo será todo realmente hasta que lo vives y ves, como tú dices, que los quieres más que a tu vida pero que a veces la maternidad te desborda y necesitas hacer un break. Yo muchas veces digo que voy al trabajo a descansar, porque por mucho trabajo que tenga, no me estresa tanto como lo que me espera en casa. Y sí que soy feliz, pero tener hijos requiere una adaptación y yo sí que añado lo de que compensa!!

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