¿Límites sí, límites no?

No me voy a andar por las ramas, lo tengo muy claro: SÍ. Creo que son necesarios para un desarrollo sano y equilibrado y, nos aportan seguridad a todos.

Ahora bien, cuando me refiero a límites, no lo hago en el sentido negativo que suele connotar la palabra. Nada tiene que ver el límite con el castigo y mucho menos, con el abuso de autoridad.
Límits

Hay límites que todos entendemos y nadie cuestiona, por ejemplo, y recordando a Carlos González, si tu hijo quiere cruzar la calle sin mirar, beberse un vaso de lejía, tirarse por la ventana o quemar el piso, obviamente,  NO LE VAS A DEJAR. Con lo cual, todos sabemos establecer límites.

El conflicto viene (sobretodo con los terribles dos) cuando quieres establecer límites que atañen a la convivencia y el día a día, por ejemplo, cuando tus hijos se ponen a pintar las paredes, saltar en el sofá o cuando no quieren ir a lavarse las manos para cenar.

Este tema me preocupa bastante, supongo que como a todos los padres, por eso hace unas semanas asistí a una charla sobre límites que me ayudó muchísimo a entender qué vale la pena hace y que no con nuestros hijos y me encantaría compartir su contenido con vosotros.

Lo primero es entender que los niños pequeños no son tiranos, ogros o personas que nos toman el pelo.Son, simple y llanamente, niños. Por ejemplo, cuando nuestros hijos lloran a grito pelado porque quieren un helado, simplemente, quieren un helado. Pero  como no procesan las emociones como los adultos, sino que lo hacen sin filtros, lo piden de una forma que a la sociedad o a nosotros mismos nos parece inadecuada. Aquí entramos nosotros y establecemos un límite: NO HAY HELADO O SI HAY HELADO, lo que le parezca a cada padre.

¿Como tendríamos que establecer el límite?

  1. Debemos agacharnos, nos ponemos a su altura, le miramos a los ojos.
  2. Contacto físico: una caricia, le cogemos de la mano…
  3. Empatía, ponernos en su lugar. Está frustrado, enfadado, triste… Está demostrado que el lenguaje no verbal de un adulto tiene una presencia del 97% en la comunicación con lo que, dicen los que saben, si intentamos revivir una situación que nos produzca la emoción por la que está pasando nuestro hijo, no solo él será capaz de ver que le “entiendes” sino que tu mismo serás capaz de entenderle a él.
  4. Le damos una explicación CLARA Y CONCISA de forma FIRME pero sin alzar la voz
  5. Debemos asumir la responsabilidad del límite (“Como no te comas eso, vendrá el hombre del saco” o “Ya verás cuando venga tu madre” son contraproducentes. Quien pone el límite es el adulto que está en ese momento y debe personificarse).

Que si, que parece muy fácil, ¿verdad? Pues va a ser que no. No lo es porque estamos cansados, porque también nos frustramos y porque no recordamos que es ser niño. Es por eso, que es importante poner conciencia en lo que hacemos. Seguramente, todo lo que está expuesto antes, no sirve para que el niño deje de hacer tan ricamente lo que estaba haciendo (pintar la pared, saltar en la cama, pisar un charco, meterse una tiza en la boca…) pero es la forma correcta de decir que NO. De establecer un límite.

Ahora bien, ¿cómo lo hacemos para que deje de centrar su atención en “eso” que no quieres que haga? ¿Con castigos? ¿Con premios? ERROR.

,

Deja de pintar las cortinas o te vas a tu habitación sin cenar“, “Si te lo comes todo, te doy un cachito de chocolate” o un cachete “a tiempo” no sirven de nada. Bueno si, sobretodo el cachete, para que nos tengan miedo y, cuando sean mayores, hagan todo a nuestras espaldas. Somos seres sociales que aprenden por imitación, si queremos que nos respeten, debemos respetar (sobretodo a los niños).

Vale, que si, muy bonito… Entonces ¿Cómo puñetas se hace?

  1. OFRECIENDO ALTERNATIVAS. “Mira fulanito (nos agachamos, le damos un beso… ) entiendo que quieras pintar, pero NO PUEDES HACERLO en la pared. Porque no pintas en estas hojas?”  Si está en la época del no, es complicado. Pero debemos seguir ofreciendo alternativas.
  2. SER FLEXIBLES. El típico “no me quiero poner la chaqueta antes de salir de casa“. Pues oye, tampoco pasa nada porque salga sin chaqueta a la calle. Tu la llevas y cuando estáis fuera, le dices que hace frío y se la intentas poner. Parece una tontería pero funciona. Además, ¿hemos pensado que igual cuando TU quieres ponerle la chaqueta, ÉL no tiene frío?
  3. CONTROLAR NUESTRAS EMOCIONES. Si perdemos los nervios, nos ponemos a la defensiva, les chillamos… estamos perdidos. Nosotros somos los adultos. Si gritamos, no podemos pedir que no nos griten. Si pegan, no podemos enseñarles pegando.
  4. NO MENTIR, nunca, bajo ningún concepto. “Venga va, ponte la chaqueta y nos vamos al parque” y en realidad lo que tienes es prisa porque tienes que comprar y quieres ahorrarte el drama de la chaqueta, no hay parque. Así solo les enseñamos que las cosas se consiguen con la mentira. ¿Queremos eso?
  5. No RIDICULIZAR al niño. “Ay que ver menganito que feo te pones llorando…”

A veces, por muchas alternativas y amor que pongamos, los niños se encierran en su frustración o cabreo y no hay manera de sacarles de ahí. Entonces, solo nos queda mantenernos firmes en nuestro límite y a la vez, ayudar a nuestros hijos a desahogarse o descargarse. ACOMPAÑARLES en su rabia y poco más.

castigoEs importante negociar con ellos. Ésto no es muestra de debilidad o de que “nos estén tomando el pelo“, es señal de que les respetamos y respetamos sus emociones. Hay quien no lo entiende, yo la primera antes de ser madre. Pero es fundamental entender que los niños, niños son y están aprendiendo, descubriendo mundo y formando su personalidad. Poner límites con amor y ceder cuando vemos que estamos siendo muy duros, no es signo de mal criar o “dejar hacer lo que quieran”, es simplemente, educar.

También es cierto que para cada familia los límites pueden ser unos u otros, si que es importante, por eso, establecer cuales son infranqueables y cuales no. A veces, pasamos el día entero prohibiendo cosas a nuestros hijos que tampoco son “tan importantes”. Al fin y al cabo, ¿tan terrible es pisar un charco cuando ha llovido?

Como nos dijo la psicóloga, somos los padres los que elegimos que batallas queremos librar y que batallas preferimos evitar o nos da igual perder.

Nosotros personalmente, preferimos pocos límites y darle a nuestro “grande” autonomía para hacer y deshacer y, obviamente, observando siempre lo que hace para evitar, en la medida de lo posible, que se haga daño o haga daño a su entorno. Y no, nunca se ha intoxicado ni se ha tirado por la ventana 😉

Y vosotros, ¿sois de límites? ¿castigáis? ¿que opináis? Y, lo mas importante, ¿cómo lo hacéis?

 

 

 

 

 

Anuncios

9 comentarios en “¿Límites sí, límites no?

  1. Un tema complicadísimo. Abril ahora mismo tiene 1 año y 8 meses. Siempre había llevado bien los límites, pero de repente ha explotado a rabietas, de un día para otro. Intento razonar con ella, pero me da la sensación que es pequeña para entenderme. Estoy bastante perdida con el tema… no sé si me toma el pelo o le exijo demasiado.

    Le gusta a 1 persona

  2. Opino igual. …a veces es más fuerte el intento por demostrar ‘quien manda ” o “quien es el adulto’ que nos olvidamos el quid de la cuestión. ..es taaaaaaan grave que el peque quiera terminar su capítulo de peppa pig antes del baño? Solo pq es hora AHORA DE BAÑARSE PORQUE LO DIGO YO PADRE DE LA SAPIENZA. El otro día me paso algo trascendente en mi vida de mamá primeriza. ..mi peque de 3 años.y medio se la viene bancando bien a esto de mamá en reposo absoluto por app(gestando a su hermana)..el básicamente quería saltar sobre la cama y “romper las guindas”…y yo hormona dominada lo regañe. ..al rato pensé. ..mierda. ..dos minutos de retarlo por una tontera…y el quieto me.mira con amor…algunos pensarán que estoy chiflada. ..pero le pedí “perdon”en términos infantiles y lo abrace…le dije que mami también se equivoca…resultado o no..A los dos días rabieta normal…al.rato viene y me pide “perdon’…que el se equivocó. ..para mi…fue un logro…mas de uno me dijo que me toma el.tiempo…pero prefiero hablarle. ..tratar de ‘meterme en su inocente cabe cita ” donde mirar pepa pig, comer caramelo, jugar bajo la lluvia o correr desnudo por la casa (“que te va a salir nudista el degenerado” me han dicho)…son elementos primordiales en su vida…y la verdad hasta lo encuentro más divertido que “pagar la hipoteca” ‘ascender en el trabajo” o cosas de esas…mi humilde opinión Cómo mami primeriza epserando a la segunda en camita y muuucha paciencia

    Le gusta a 1 persona

    • Ah!!! Lo de agacharse para hablar con ellos rabieta mediante me ha servido mucho. ..no se si le quita un poco la parte fascista de la paternidad o que…pero me ha venido bien y ya es suficiente!

      Le gusta a 1 persona

  3. Uffff, menudo tema! Yo creo que los límites son muy necesarios y que hay que imponerlos (a veces por motivos de seguridad básica del tipo: no se toca el horno caliente o no se juega con cuchillos. Y otras veces para hacer posible el día a día como: hay que lavarse el pelo de vez en cuando o no se pinta en el sofá). Sin embargo, hacerlo es muuuuuuuuy difícil. Primero porque no siempre tenemos tiempo para ofrecer alternativas, tener paciencia infinita o convencer al churumbel de hay que hay que ponerse los zapatos para salir de casa. Yo por las mañanas tengo los segundos contados (y el madrugón que me pego para llegar a las 9 al trabajo es de órdago, como para adelantar aún más el despertador!) y no puedo permitir que mis hijas decidan, por ejemplo, que ese día quieren ir al cole o a la guarde en pijama. Otras veces, hagas lo que hagas, siguen en sus trece y resulta muuuuy frustrante. Por ejemplo: si le digo a la Pequeña “Hija, no comas tierra” , mirándola a los ojos ¿me hace caso? No. Si le ofrezco una galleta como alternativa ¿me hace caso? No. Si razono con ella, le explico por qué no debe comer tierra, ¿deja de hacerlo? Tampoco. No puedo ser flexible y permitir que coma tierra un rato, hasta que se le pase la cabezonería, así que al final ¿qué hago? Cogerla en volandas y sacarla de la tierra… No sé si lo hago bien o mal, pero siempre intento ponerme en su lugar y, sobre todo, conservar la calma (cosa que a veces no consigo). Normalmente, si dejo que se desfoguen y pataleen un rato al final las dos acaban pasando por el aro. Nunca les miento, ni les ofrezco premios por hacer nada, aunque – confieso – que alguna vez he castigado a la Mayor sin dibujos animados. Ojalá fuera todo más sencillo. Ah, y muy bueno el vídeo de Carlos González. Ya lo había visto y es estupendo!

    Le gusta a 1 persona

    • Es muuuuuuu difícil, por eso fui a charlas! Jajajajaja La teoría es muy bonita pero la práctica es de lo mas complicado de la maternidad/paternidad. Hay veces que, como dices, tienes que acabar cogiendolos en volandas y sacándoles del sitio. Pero vale la pena no hacerlo gritando y de malas maneras, yo me quedé con eso 😁😁😁😁

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s