El niño de la cuna de pinchos

Quien dice cuna dice hamaca, carro, sofá, suelo o cualquier artilugio que le obligue a estar en posición horizontal y lejos de los brazos.

Con Marc, ya pasamos por esto y, como no, la culpa era nuestra (¿quien nos mandaría acostumbrarlo a brazos?). Cuando Pol nació (ya de vuelta de todo) decidimos colechar por pereza y comodidad, usábamos carro para los paseos (y tan quico) y le acostábamos a echar la siestecilla en cualquier parte (y encantado). En definitiva, fantástico de a muerte. Me podía duchar tranquila, podía cocinar, todo iba rodado. Pero debo confesar que mi pequeño Nenuco ha mutado y, es que no cabía esperar otra cosa por el tema de la genética.

Tiene 4 meses recién cumplidos y estamos en la fase chupi guay del paraguay de SOLO QUIERO BRAZOS.

Ahora ni me ducho tranquila, ni paseo tranquila, ni cocino tranquila, ni pongo lavadoras tranquila, ni compro tranquila y la lista se puede hacer eterna. El porteo es un gran aliado llegados a este extremo, pero no me es práctico para hacer faena (por ejemplo), escribir un post o algo tan básico como comer.

Me paso el día con un bebote en brazos. A ratos, no me queda más remedio y le dejo llorar en la hamaca porque cocinar con él colgando no puedo (o no se).

¿Dormirse? ¡Claro! En brazos. Es entonces cuando pienso, “venga va, hoy sí“, y con todo el cuidado del mundo me acerco a la cuna de colecho y le dejo con suavidad. Tres, Dos, Uno… ¡DRAMA! Lo cojo, ya despierto, lo mezo y le voy haciendo el famoso “shhhhhhhhhhht” hasta que se me duerme otra vez. Venga va, ahora sí. Me acerco a la hamaca/cuco y lo dejo con más cariño imposible. Tres, Dos, Uno… ¡DRAMA! Lo cojo, lo mezo, le shhhhhhteo y se duerme. Venga, ánimo campeona, a la tercera va la vencida. Me acerco a mi cama, lo dejo. Tres, Dos, Uno… ¿Sabéis como sigue el cuento verdad? Esto es lo que se conoce mundialmente como el Síndrome de la cuna con pinchos y no, no hay remedio.

Así que me he vuelto una cangura, esta es mi vida. Lo bueno es que tengo excusa para no hacer otra cosa que sentarme en el sofá con mi pequeño a ver series (cuando duerme ¡eh! que si está despierto no puedo sentarme porque también sufrimos el Síndrome del niño muelle -> dícese del niño que empieza a berrear cuando su porteador hace el amago de sentarse, provocando un salto espontáneo y rápido del humano adulto, imitando el movimiento de un muelle. Este fenómeno da para otro post).

Como ya no soy tan primeriza y esto no me pilla por sorpresa, se que cuando Pol empiece a aguantarse solito sentado, a gatear y demás, esta fase mejorará pero ¡acepto consejos!

¿Como lleváis este tema los papis&mamis del planeta?

Yo, a ratos, desesperada debo reconocer…

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5 comentarios en “El niño de la cuna de pinchos

  1. Pffff! Yo mal lo reconozco. Por que como tú tampoco me apaño con el fular para hacer las tareas, por mi pobre espalda. Y también sufro ser mamá-muelle… lo mejor es que aun ni tiene los 4 meses!!! Pero la verdad (y suelo ser muy pesimista) en lineas generales me manejo bien con la peque y eso que estoy sola mucho tiempo… 🙂 saludos!

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  2. Jajaja. Me temo que no puedo ayudarte. Aquí servidora tiene un máster en “cuna de pinchos” y en “o me coges en brazos o se lía la de San Quintín”. La única solución es el porteo cuando es factible y cuando no aguantar el tirón del llanto desconsolado, que a veces no queda más remedio… Como bien dices, todo tiene fecha de caducidad, así que en unos meses (que se dice pronto!!!!) se irá solventando solo. Mucho ánimo hasta entonces!

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