MATERNIDAD Y SOMBRAS

Hoy estoy de confesiones y es que, debo deciros que, no tengo paciencia.

Esto es algo que descubrí cuando nació Marc, hasta entonces, tenía un concepto de mi misma muy distinto. Pensaba que era la reina de la paciencia, que tenía mucho aguante, que era algo así como una santa, pero llegó la maternidad para darme un bofetón de realidad.
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Me ponía de muy mal humor de noche, a veces hasta tenía ganas de aporrear la pared cuando Marc despertaba y no me dejaba dormir. En mi defensa diré que se despertaba cada 45 minutos y que hizo falta montar guardias con 3 personas para empezar a descansar decentemente.

Yo creía que iba a ser de esas mamis de super amor, tiernas como nubes, de esas a las que no importa pasar noches en vela… me equivocaba. Soy muchas cosas, me lo paso bomba con mis hijos pero paciente, lo que se dice paciente… no.

Y así, no tuve paciencia para las noches en vela, no tuve paciencia para aprender a portear, no tengo paciencia para insistir en que coma, no tengo paciencia para darle las medicinas (vomita todo, T O D O) y no tengo paciencia cuando me monta pollos en la calle. Pero estoy aprendiendo.

Ser madre me ha dado algo muy importante a parte de mis hijos, me ha dado la oportunidad de conocerme mejor, de quitarme máscaras y verme como realmente soy y solo así, con la aceptación, puede llegar el cambio.

La maternidad es un camino lleno de sombras y luces. Un camino hacia la transformación personal. Una metamorfosis brutal y aplastante. Una bendición.

Quizas pueda sonar un poco hippie, pero me encuentro en un momento de crecimiento interior espectacular, enfocando la vida de una forma más relajada y paciente, dándome cuenta de que los momentos que estoy viviendo nunca volverán. Disfrutando.

Y vosotros, ¿también os habéis redescubierto con la ma/paternidad?

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5 comentarios en “MATERNIDAD Y SOMBRAS

  1. Pues me pasa como a ti, no tengo paciencia, me pongo de los nervios en cuanto algo no sale como está planeado o como “debe ser”. Intento tomármelo con más calma, pero….
    Yo también pensaba que tenía más paciencia que un santo, pero se ve que no. Un beso!

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  2. Yo descubrí que podía aguantar sin dormir (sin que me efectara demasiado al humor) durante muuucho tiempo. Pero para muchas otras cosas no tengo nada de paciencia, soy incapaz de hacer que coma, si me dice que no dos veces seguidas ya empiezo a resoplar y a la tercera lo doy por imposible. Yo no era nada cariñosa, pero desde que nació bichillo le abrazo y le beso constantemente (sin embargo me ha salido un niño muy “despegao” y no le gusta nada que le anden besuqueando…). La maternidad nos descubre aspectos que no conocíamos de nosotras mismas.

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  3. A mi me pasa como a ti: con la maternidad he descubierto aspectos de mi misma que no me gustan. No me gusta ser tan impaciente ni tan irónica. No me gusta sentirme malhumorada todo el día cada vez que paso una mala noche. No me gusta tener que dejar a mis hijas tantas horas en la guardería, ni sentir alivio algunas mañanas al hacerlo… Vamos, que entre esto y la crisis de madurez que llevo en cima desde hace un año, estoy hecha un cromo!
    Solo espero encontrar pronto ese punto zen que falta, antes de que acabe metamorfoseada en un basilisco!

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