Cuando no somos padres

Cuando somos NO PADRES, lo vemos todo con las gafas del desconocimiento y el juicio fácil:Sin título

Y de repente, vas al médico, te cambia la graduación, te compras unas gafas nuevas la ostia de chulas y te ves en el súper con un carro y su bebé, una cola hasta la puerta, un niño de 3 años llorando y gritando mientras te deja medio en bolas, tirando de tu camiseta para que le cojas en brazos, medio planeta observándote, el otro medio juzgándote y tú, osea yo, respirando muy (pero que muy) profundo para no perder la compostura (que la pierdo).

Y mientras, a mi alrededor, veo como piensan los demás: “Si fuera mi hijo…”

Y lo siento pero NO. No me funcionan los libros de pedagogía. Ni los antiguos, ni los modernos.

Mi hijo, simplemente, no me hace caso. Si le riño (porque SÍ, le riño) se ríe. Si le explico (porqué también lo hago), ni se inmuta. Si le castigo (porque SÍ, le castigo), se queda igual. Si le amenazo (porque SÍ, a veces no veo otra salida), hace caso un segundo y medio y después vuelve a los suyo.

Así que mi opción más recurrente, viendo que nada funciona, es respirar muy (pero que muy) profundo.

Siento mucha frustración y a veces recurro al “porque yo lo digo”. Quisiera poder hacer las cosas como en los manuales de súper papis & mamis pero… la realidad, amigos, supera la ficción.

Ahora, de vez en cuando, voy por el parque y pienso al ver a un Hooligan:

“Madre mía, ¿Cómo le dejan hacer eso?”. Entonces, saco una toallita, limpio mis gafas sucias  y pienso: “Ánimo padres, hacéis lo que podéis.”

Que paséis todos y todas una feliz semana santa.

¡Somos los mejores!

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3 comentarios en “Cuando no somos padres

  1. Cuánta razón tienes!!! La cuestión es que todos absolutamente todos los niños hacen eso, unos más y otros menos. No te diré ten paciencia porque yo no la tengo, y no quiero caer en el “consejos vendo que para mi no tengo”. En mi caso no miro a los demás, al final todo el que tiene hijos antes o después pasa por ahí unos lo reconocen y otros no, algo que me parece triste y falto de empatía por intentar vender una perfección inexistente y frustrante para los demas. Hay niños muy movidos y niños más tranquilitos pero no son muebles, el que lo es…malo, algo le pasa. Todo el mundo dice que al final es una etapa que tiene su final, lejano pero hay un final. Mucho ánimo y gracias por compartir una maternidad real.

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