Elegir colegio

Estamos en ese momento, ha llegado. Marc está a unos días de cumplir 3 años y, nosotros, a unos días de presentar la solicitud para su aterrizaje en P3.

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Siempre me ha preocupado mucho el sistema educativo, las alternativas que teníamos y sobre lo que sería mejor para nuestros hijos. Creo que la educación es el pilar fundamental para nuestros pequeños, su futuro. Cuando hablo de educación, no me refiero solo a los conceptos que aprenden, obviamente, sino a cómo los aprenden.

La elección de colegio está resultando tan difícil como esperaba. Envidio a esas personas que desde el momento -1 tienen claro que cole va a ir en primer lugar de la lista.

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Niños frustrados 

Esta mañana se me atragantaba el café al leer la noticia de una niña que se quitaba la vida (tras superar un cáncer) porque no soportaba el acoso al que era sometida en la escuela. Cada vez más son los pequeños que deciden que no hay nada a este lado que merezca la pena y me produce mucha, muchísima tristeza.

Esto me ha llevado a pensar en que “algo” estamos haciendo mal. Sin ánimo de juzgar u ofender quiero compartir este pensamiento con vosotros. Porque me preocupa, me ocupa y mis hijos pueden ser sarten o mango en este asunto. Esto no es más que una de las muchas reflexiones que hago, a veces, llego a conclusiones, otras simplemente divago.

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¿Límites sí, límites no?

No me voy a andar por las ramas, lo tengo muy claro: SÍ. Creo que son necesarios para un desarrollo sano y equilibrado y, nos aportan seguridad a todos.

Ahora bien, cuando me refiero a límites, no lo hago en el sentido negativo que suele connotar la palabra. Nada tiene que ver el límite con el castigo y mucho menos, con el abuso de autoridad.
Límits

Hay límites que todos entendemos y nadie cuestiona, por ejemplo, y recordando a Carlos González, si tu hijo quiere cruzar la calle sin mirar, beberse un vaso de lejía, tirarse por la ventana o quemar el piso, obviamente,  NO LE VAS A DEJAR. Con lo cual, todos sabemos establecer límites.

El conflicto viene (sobretodo con los terribles dos) cuando quieres establecer límites que atañen a la convivencia y el día a día, por ejemplo, cuando tus hijos se ponen a pintar las paredes, saltar en el sofá o cuando no quieren ir a lavarse las manos para cenar. Sigue leyendo